Editorial Circulo Rojo, 09 de agosto de 2018

La corrección de estilo. ¿Qué es? ¿Cambiará mi forma de escribir?

Lo primero que debemos comprender es que escritor y corrector son oficios diferentes. El autor de un texto no tiene por qué conocer las normas ortotipográficas, ni el corrector saber encauzar el perfil de un personaje. La función del corrector es corregir los errores ortográficos y gramaticales que el autor ha cometido durante el proceso de escritura, independientemente de que el escritor sea mejor o peor en su campo, para ofrecer un escrito que comunique con efectividad.

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Generalmente, la corrección que se aplica a un texto puede ser ortotipográfica o de estilo (aunque también existen correcciones de contenido, de traducción…). En la primera, el corrector se encargará de revisar errores de puntuación (principalmente del uso de la coma y de la disposición de los diálogos), ajustará la ortografía a la última actualización de la RAE, revisará el (ab)uso de las mayúsculas, la escritura de las cifras, unificará con criterio la cursiva y las comillas, entre otras muchas cosas.

 

La segunda, la de estilo, es más profunda. Se centrará en revisar, desde una perspectiva lingüística, gramatical, léxica y semántica, la coherencia, la expresión y la estructura del texto. Aspectos como errores gramaticales, problemas sintácticos (concordancias y discordancias), elección de recursos (evitar la repetición de conectores oracionales), mejora de la riqueza léxica… Los cambios propuestos por el corrector deberán estar justificados gramaticalmente, pero también podrá hacer sugerencias o comentarios sobre el texto que el autor deberá valorar.

Como autor, has podido crear una historia magnífica, pero si no haces un uso apropiado del léxico, si cometes errores en los complementos de régimen (a veces uno no se *da cuenta que… no se da cuenta de que comete estos errores), si utilizas numerosas muletillas…, la historia quedará empobrecida y el lector no podrá apreciarla en su totalidad. Esta corrección nunca supondrá la sustitución de la forma de escribir del autor ni una mera reformulación; el corrector de estilo, pese a que el nombre otorgado a este profesional nos pueda confundir, se encargará de pulir la superficie para que el fondo brille.

 

Ahora bien, esta corrección no puede hacerla cualquiera. No vale el vecino filólogo o el primo que lee muchísimo (y mucho menos el «corrector» del Word). No. Debe hacerla un profesional con conocimiento de la lengua española que sea capaz de valorar otros aspectos como la estructura discursiva, es decir, la longitud de los párrafos y la conexión entre los contenidos.

Además, el corrector deberá conocer los recursos necesarios, online y offline, para consultar cualquier duda (diccionarios —generales y especializados—, enciclopedias, manuales de estilo, webs profesionales, etc.). Es tan importante recurrir a un profesional como comprender la dedicación que supone esta labor que, por supuesto, conlleva tiempo y concentración.

En Editorial Círculo Rojo contamos con un equipo de correctores especializados y titulados, al servicio de los autores, para conseguir que sus textos luzcan como se merecen. Confía en la experiencia de una de las editoriales top en autoedición como es Círculo Rojo y te ayudaremos a publicar tu libro.