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Editorial Circulo Rojo, 22 de agosto de 2019

¿Te consideras un autor productivo?

Para unos, la productividad se mide en el mayor número de hojas escritas en el menor tiempo posible. Para otros; es una forma de conseguir hacer un balance entre la calidad de lo que se escribe. Es decir, no vale solo con pasar el tiempo tecleando en el ordenador, o llenando hojas de esa libreta que usas cuando te inspiras. Porque redactar sin parar, ni prestar atención a lo que se está creando, para muchos autores no es una manera efectiva de trabajo.

Nuestras responsabilidades no dejan rienda suelta nuestra imaginación

Pero lo cierto es que, a veces, este método es el único factible, puesto que contamos con ciertas responsabilidades que no nos dejan dar rienda suelta a nuestra imaginación como querríamos: las jornadas intensivas de trabajo, las vacaciones de veranos, situaciones familiares, compromisos… Todo ello provoca que algunos autores trabajen sintiendo que no llegan al nivel deseado de productividad. Puesto que trabajar de manera más desorganizada, tiene como consecuencia, arduas jornadas de corrección: pasar durante horas revisando la misma página, releyendo nuestro borrador tantas veces que, llegaremos a pasar por alto los errores más básicos.

Aunque sabemos que debe pasarse de manera obligatoria por esta etapa, finalizando nuestra obra, los autores que no se sienten productivos a lo largo de todo su trabajo, se hacen a la idea de que la etapa de corrección puede ser una gran losa en el camino.

Descanso obligatorio

Es por ello que sirve de ayuda descansar un tiempo. Es necesario dejar reposar el manuscrito (o incluso las ideas). Escóndelo en un cajón durante un tiempo, o evita abrir el archivo de Word; porque después de un tiempo (puede bastar con unas semanas, tampoco es necesario mucho tiempo), aquellos fallos que no se veían a simple vista, resaltarán por encima de todo.

Habla también con tus personas de confianza y conviértelas en lectores cero, para que le echen un vistazo y te ayuden a pulir las cosas que no ves. Incluso detalles que se te hayan podido pasar por alto.

 

Y tú, ¿escribes sin miedo a la etapa de corrección?, ¿o prefieres dedicar tu tiempo escribiendo sobre seguro, aunque sea poco?

 

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